No es casualidad que los creadores de contenidos con ideas contrarias al capitalismo hegemónico sean hackeados, sancionados o desmonetizados. Quien crea en la imparcialidad de las redes sociales peca de ingenio. Ningún medio es imparcial ni objetivo y las redes sociales tampoco son la excepción.
Ese tipo de ataques nos recuerda que seguimos endebles cediendo la propiedad de los medios de difusión, algo que entendieron rápidamente en China y que incluso países occidentales comienzan a tomar medidas prohibiendo redes.
La clave es entender que necesitamos una soberanía sobre la información y sobre sus medios de difusión. Internet ya no es el paraíso anarquista de principios de siglo XXI (si es que alguna vez lo fue) y cayó bajo la lógica implacable del capitalismo. Capitalismo que no es libre ni imparcial como lo venden sino imperialista, autoritario o sutil según la demanda, una amalgama perfecta entre la férrea dictadura de 1984 y la manipulación condescendiente de Un Mundo Feliz (Brave New World).
La necesidad imperiosa de contar con nuestros propios recursos estratégicos es evidente.
Las comunicaciones y la estructura financiera dan cuenta de los límites claros de cualquier alternativa política al capitalismo actual, que controla los principales medios de difusión, especialmente las redes sociales, pero también los medios financieros de pagos, como aquí sucede con Mercado Pago o la red de Bancos privados. De hecho, el usar YouTube, Instagram, TikTok nos deja a merced del capitalismo de la misma manera que usando sus medios financieros.
En ese sentido, la creación de medios alternativos de comunicación tiene que promover la creación de medios alternativos de pago y de redes sociales (entre otros medios por supuesto) para no caer presa de la trampa capitalista.
Realmente no están entendiendo la importancia de haber comprado Twitter o TikTok, así como por otro lado y en sentido opuesto los BRICS rompen la hegemonía del dólar dejando de usar el sistema SWIFT.
En las condiciones materiales está la clave del cambio, no nos olvidemos.
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