No hace falta inventar, hay mucha belleza creativa puesta en escena a lo largo de la historia, en especial de nuestra historia. Quizás baste con recuperar nuestro camino, quizás desandarlo, o agregarle un nuevo pasaje. A esta gente muerta en vida recordarles que hay un mundo entero allí afuera, una diversidad de paisajes admirable que nos pretenden robar gente que se encierra en una cabaña en el medio de la naturaleza para no disfrutarla ni permitirnos disfrutarla al resto que sí sabemos hacerlo. Gente quemada, viciada, rota que no sabe encontrar refugio en los remansos de un río una cálida tarde de verano, de aspirar el aire fresco matutino, el azote del viento o los aromas de las flores, de las aromáticas y la somnolienta vaguedad a la hora de la siesta. No ha calado hondo en ellas una fría mañana pampeana, o un atardecer memorable en los riscos de una playa. Ni qué decir de lo que significa, tras horas penosas para nuestras piernas cansadas de larga caminata, de sen...
El contraste entre las aulas de ayer y las de hoy no puede explicarse de manera simplista como una diferencia generacional. Los estudiantes actuales se desarrollan en un entorno social, tecnológico y cultural profundamente distinto al de décadas anteriores, y ese contexto también transforma su relación con el esfuerzo, la espera, el error y el aprendizaje. No se trata de sostener que los estudiantes de antes fueran necesariamente más disciplinados o resistentes, sino de reconocer que las condiciones en las que aprendían eran diferentes, con ritmos más lentos, mayores tiempos de espera y menor acceso inmediato a respuestas y estímulos. En la actualidad, niños y adolescentes conviven con una cultura caracterizada por la velocidad, la disponibilidad permanente de información y el acceso inmediato al entretenimiento, la comunicación y las recompensas digitales. Esto no implica afirmar que la tecnología haya debilitado automáticamente a las nuevas generaciones ni que los jóvenes tengan...