Hubo un caso que los medios decidieron destacar donde una docente en redes se muestra aliviada porque una estudiante con TEA se fue de su clase. Enseguida la TV Pública citó a la madre, quien también manifestó tener en menor grado el TEA para mostrarse a favor de la inclusión educativa. El mismo verso que los gobiernos provinciales promocionan mientras recortaron presupuestos educativos y la situación es lamentable.
Aquí en Córdoba el mamarracho de sistema educativo que tenemos le llama TEA a la trayectoria escolar asistida, un invento que desvirtuó la cursada, otro tema. Ahora bien, aquí seguimos sin gabinetes psicopedagógicos y con un recorte en el área especial dónde no hay acompañantes sino una docente de "apoyo a la inclusión" a cargo de múltiples casos en múltiples escuelas que hacen un esfuerzo sobrehumano, es perverso.
La degradación del secundario es gravísima, ya es una destrucción porque se volvió una continuación de la primaria.
Hay una aplicación de las políticas del FMI y el Banco Mundial que desde la reforma educativa de 1996 viene destruyendo la educación pública, donde no hay un sustento científico para las políticas educativas. Esto no lo plantean nunca y es lo central, debería ser el reclamo de los padres si realmente les importara la educación de sus hijos.
Este caso mencionado de la maestra muestra lo desvirtuado que queda el rol docente. Más allá de lo desacertado de la docente, hay todo un contexto (que aquí no se menciona) que explica no solo porqué hay problemas como este sino otros más estructurales.
En general, depositar la responsabilidad social en la escuela es más que un error, es una muestra de lo que pretenden estos gobiernos liberales que sea la educación pública, el último dique de contención social.
Quedó en evidencia con las amenazas de tiroteos y los protocolos que sin vergüenza alguna pretenden responsabilizar al docente de actuar como algo que no es, un policía capacitado en estas situaciones violentas, cuando claramente su rol es evacuar a los estudiantes y resguardar su vida, no arriesgarse a lidiar con alguien armado.
Esto es demencial y muestra el grado terminal de un sistema podrido hasta la médula, de un Estado que se desentendió hace décadas de su rol social y que usa a los docentes para la contención social porque no tiene nada para ofrecerle más que miseria y un futuro cada vez peor.
Los cambios sociales no pueden hacerse emparchando y menos aún con una ley más liberal que directamente va dirigida a romper (como todo lo que hace este gobierno nacional) el rol de la escuela, pero no podemos obviar que ya venimos de tres décadas de políticas educativas liberales y que sería un broche final para destruir lo más valioso que tuvimos los argentinos.
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