En base a la clase de Eduardo Sartelli, del mismo título que uso como referencia, recomiendo verla.
Hace tres años que me puse a investigar el fenómeno Milei, también empecé leyendo el libro de Juan Luis González pero enseguida me dí cuenta que era más importante preguntarse por la sociedad, ¿Cómo podía ser apoyado alguien tan evidentemente enfermo y nefasto?
Al escuchar a la gente referirse a él encontramos algo muy incómodo: Milei padece una enfermedad y tiene una vida que lo hace ser un reflejo perfecto de nuestra sociedad actual. Ha sacado todos los trapitos al sol, toda la mugre bajo la alfombra de la forma menos pensada: defendiéndola.
No es interesante Milei sino lo que muestra de nuestra sociedad. Milei es el defensor de la peor lacra de nuestra sociedad y resulta que por eso mismo lo apoya mucha gente. Gente que jamás se hubiera atrevido a decirlo en voz alta como no fuera en un círculo íntimo, pero también todo un espectro hasta llegar a los pocos como él que abiertamente defienden lo indefendible. A nivel personal refleja una clara psicopatía del tipo sociopático, pero en realidad esto muestra las consecuencias de un modo de vida, de toda una sociedad que lo promueve con sus valores para hipócritamente condenarlo aunque sea de forma nominal. Cómo viene dejando claro Sartelli en sus clases, la nuestra es una sociedad atravesada por múltiples contradicciones que increíblemente pone en cuestión hoy hasta su propia existencia. El resultado de aplicar las recetas liberales a un capitalismo periférico al que condenaron desde su propio nacimiento como Estado nacional. Me encantaría que Sartelli se atreva a cuestionar la Constitución Nacional, una bazofia liberal a la que nos enseñan a idolatrar desde temprana edad que no sirve ni para proteger nuestra soberanía ni a nosotros mismos.
Estoy convencido que Eduardo Sartelli con sus planteos es clave para plantear debates hacia el FITU y la izquierda toda, tal como lo viene haciendo Jorge Altamira, pero veo en Eduardo una búsqueda genuina de tomar el poder, de proponer la alternativa a toda esta basura que tuvimos hasta acá sabiendo que la transición necesaria no va a ser como más nos guste sino como se pueda en función de correlación de fuerzas como clase trabajadora. Lo veo incluso más empapado de las peculiaridades y sutilezas que identifican a los argentinos como para ser él el candidato o al menos un referente, veo que entiende mejor al pueblo argentino que ningún otro referente de izquierda y si Myriam Bregman quiere de verdad generar una alternativa no lo puede ignorar, es más, debería tenerlo más que en cuenta como la candidata que es.
El plantear la superación del peronismo no como mera confrontación sino como una búsqueda desde las bases de generar conciencia de clase, de acercar a trabajadores a esta alternativa es una contribución importante porque Myriam Bregman aglutina parte de la "izquierda indefinida" o como prefiero llamarla progresismo identitario que diluye la lucha de clases y pervierte al movimiento, lo doma y lo vuelve funcional al sistema capitalista. Es una simple alternativa de izquierda lo que buscan generar para así repetir lo de 2001/2002 mientras acomodan a otro candidato. La clave es romper ese ciclo donde la gran masa trabajadora nuevamente se subordina al candidato del sistema.
En lo personal, creo que la salida se reduce cada vez más a un fenómeno como Traoré. Cuando Eduardo insiste en el carácter tanto de Cristina o Villarruel en contraste con Kicillof, en realidad hay un anhelo, una búsqueda de autoridad por parte de gran parte de la población argentina. Si nosotros no damos esa respuesta, entonces el sistema ya tiene la suya empoderando a una fascista local como Villarruel.
El enfoque basado en DDHH de Myriam Bregman oculta con las atrocidades de la última dictadura precisamente aquello más importante que nos permite comprender y avanzar. Que los milicos fueron vendepatria, chorros, lameculos yanquis y de los patrones como el resto de políticos porque lo exige este sistema. O caracterizar correctamente la "traición" de Alberto al avalar la deuda ilegal de Macri. Son ejemplos de cómo perdemos oportunidades de atraer a trabajadores y de permitirles romper con esas variantes capitalistas.
Por eso creo que no nos sobra nadie y que todas estas voces, como aquí la de Eduardo, son necesarias para cualquier alternativa en serio.
En uno de los comentarios alguien pregunta ¿Milei es el balance de la sociedad argentina acerca de los últimos 40 años de democracia?
Seriamente, con fundamentos, no. Lo expliqué en un comentario general y también si viste esta clase lo explica Eduardo Sartelli. El primer error grave es generalizar a toda la sociedad, te recuerdo que en un ballotage obtuvo apenas el 56%. Cuidado porque la mayoría que vota no admite la opción de no votar a ninguno, además el apoyo a Milei es importante, puede haber alcanzado para ser la minoría más grande pero nunca llegó a ser mayoría. Una caracterización correcta de este gobierno no puede ignorar su carácter impopular y minoritario. Las redes sociales magnifican este fenómeno, lo sobredimensionan exageradamente y te recuerdo que cuenta con toda una inversión en granjas de trolls y en desvío de fondos reservados de la ex SIDE, la AFI para su marketing. Milei es un producto marketing. Un experto en marketing lo ha caracterizado como nadie, Diego Ruzzarin, y no es casualidad.
Segundo, Milei no era originalmente un candidato del sistema. Éstos eran Bullrich, Rodríguez Larreta, Massa y marginalmente Schiaretti. Todos estos habían buscado aval empresario y en Washington. Luego de las PASO, quedaron Bullrich y Massa como los candidatos del sistema. Milei obtiene un apoyo inesperado por ellos mismos inclusive, fruto de las condiciones materiales y sociales pero también de su excelente campaña de marketing. Sus ideólogos son una muestra acabada de nuestro modelo capitalista. Por eso aparecen luego Elon Musk y Galperin, pero además los grandes capitalistas lo terminan apoyando, incluso algunos que no lo apoyaron en el ballotage. Su estrategia de marketing se basó en generar un relato poderoso contrario a la grieta, como outsider, que mucha gente compró. Explotando las debilidades del pueblo argentino, en especial el resentimiento hacia la clase trabajadora disfrazado de odio a los villeros, odio a las feminazis, odio a los zurdos. No fue originalmente un odio a los kukas, ese cambio de discurso viene después durante su mandato cuando ya los Menem y Caputo le habían tomado el gobierno, con Macri y Bullrich dándole letra.
Tercero, no existe un balance compartido de la sociedad argentina sobre los últimos 40 años de democracia y eso posibilita el surgimiento de Milei. Es decir, es exactamente lo contrario lo que sucede y si tuviéramos un balance compartido otro sería nuestro destino. Recordá que la grieta no está cerrada sino más abierta que nunca, es un circo para tapar la lucha de clases. No es casualidad que en esa grieta no está ni el FIT ni ninguna expresión clasista. La que sí está es la "izquierda" que es furgón de cola del peronismo, parte del progresismo berreta. La otra parte del progresismo de hecho queda del otro lado de la grieta, precisamente para evitar alternativas progres o clasistas. Entonces en ambos lados de la grieta están las opciones alternantes del sistema. En un principio Milei se propone por fuera de la grieta para explotar su fracaso, como no pudo o supo hacer ninguna otra fuerza política.
El cuarto motivo lo explico en el comentario principal referido a lo que oculta el enfoque basado en DDHH y otros detalles importantes por lo cual sugiero leerlos allí.
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