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idas y vueltas por la vida

Que la vida es una rueda, que todo vuelve, que todo es un transcurrir o que esto ya lo viví, el famoso dèja vu ... Seguro que algo o todo esto hemos escuchado e incluso manifestado más de una vez. Pero, a pesar de ser un ferviente defensor de la idea sobre un misterioso entramado que ocasiona el retorno en alguna impensada manera de las consecuencias de nuestras propias acciones, prefiero hacer un parate ante tanta repetición y reflexionar sobre lo que realmente nos sucede. En vez de meterme en la interminable discusión acerca de la justicia y de si en definitiva pagamos o no por nuestros actos, si recibimos realmente el beneficio meritorio de nuestro noble proceder y demás cuestiones que al parecer nos encanta discutir cuando se presenta la ocasión (en más de un caso, bastaaaante seguido por cierto) me voy a referir simplemente a mencionar algunos hechos para simplemente introducir la cuestión. Si me detengo a pensar por ejemplo en el plano de la amistad, hay personas que hacen ...

Carencias necesarias: rompiendo la telaraña

En esta ocasión, aprovechando la excusa de una nueva proyección del ciclo de películas de los Jueves en el Teatrino, voy a escribir un poco sobre lo que me ha sucedido y no sobre la película. Es extraño que termine con un grado de felicidad incomprensible luego de una discusión telefónica en la cual me dijeron cosas terribles. Normalmente, ante una multitud de insultos, ante una procesión de agravios, ante tamaña sarta de improperios y ante tanta saña retenida -al parecer- uno al menos se siente vapuleado, cuando no al menos atormentado. Lo más probable es que se enoje y continúe con otra batahola interminable de imprecaciones que responden la agresión, o intentan ensayar una defensa. Claro está, para esto hay que tener algo de lo cual desahogarse, justamente es necesario sentir una opresión tan profunda que nos lleve inevitablemente a volcar todo eso allí retenido, aunque no lo supiéramos. Pero el supuesto, que creemos verdad y hasta damos por sentado, es que algo hay para ser s...

El camino de retorno II

El camino de retorno Hoy me ha tocado ver "Siberia Monamur", una película rusa de 2011 en la cual un abuelo y su nieto viven en la Taiga, en ese ambiente tan hostil para nuestra vida, donde reinan los perros salvajes que acechan a cualquier desprevenido transeúnte que caiga entre sus feroces fauces. La bestialidad no sólo está presente en estas fieras, también por el film desfilan bandidos sin escrúpulos, militares depravados y toda la crudeza de quienes viven al límite de lo salvaje. Otra mirada en torno a la vida, diametralmente opuesta a la que planteé anteriormente tras ver "Bajo la misma estrella". Sin embargo, no dejo de rescatar una advertencia que ya noté durante la proyección misma de "Into the wild" (EEUU, 2007): nuestro reencuentro con la naturaleza no debe estar excento de los principios fundamentales de la supervivencia. Entonces, en ambas proyecciones podemos ver el resultado de un necio desafío a las adversidades y las inclemencias de la...

El camino de retorno

En los últimos años se han acrecentado las producciones artísticas acerca del cáncer terminal en niños y jóvenes, como un contraste extremo entre una persona, un ser, que nos da una idea de VITALIDAD, por un lado, y la MUERTE. Resurge el sentido de la TRASCENDENCIA frente a lo efímero de la VIDA. Allí aparece también un concepto EXISTENCIAL de la vida, ya no ROMÁNTICO, al haber certeza sobre la cercanía de la muerte. Al decir de Mauricio Lehoczky: "hay que vivir como si se tuviera cáncer". La pérdida de la ANGUSTIA EXISTENCIAL, la falta de conciencia sobre la propia muerte, sobre la posibilidad cierta de encontrarla antes de tiempo, sin previo aviso. La vida como un simple TRANSCURRIR, como una rama arrastrada por la corriente, conducida por la marea a través del vasto océano de nuestra sociedad. La imposición social de la negación de nuestra FINITUD, la tendencia de esquivarle a la conciencia de esa finitud pero fundamentalmente, y esto es lo que no veo expresado en n...

Ser diferente es tomar el control de mi vida

Este es un blog muy particular para mí, porque me llevó a forzar la publicación de cuestiones  muy profundas y muy mías, pero que a su vez también lo son de los demás. ¿Contradicción? Para nada, simple paradoja de la vida. Es que en nuestro habitual sitio de confort cotidiano (el cual  tampoco hay que desechar por completo, puesto que necesitamos esa calidez que nos brinda cuando realmente la necesitamos) nos lleva habitualmente a no pasar a la acción en muchas cuestiones de las cuales empezamos a tomar conciencia. Con la experiencia, uno va encontrando diversas estrategias para ponerse manos a la obra, y este blog (entre otros) está demostrándome que responde precisamente a esa meta. Hoy en particular quiero escribir sobre mis últimas experiencias que no por ser cotidianas dejan de tener su importancia, sino todo lo contrario. Creo que justamente en lo cotidiano, incluso hasta en lo rutinario, dejamos huellas de nuestras cuestiones más acuciantes, aquellas que re-definen n...

Vibraciones de felicidad

¡Ah, la música! Esa suave caricia del alma que en las noches aciagas me envuelve con su arrullo cual niño al escuchar su nana. ¡Ah, música! Contigo siento como vibra todo mi ser, siento como la alegría vuelve a florecer desde lo más profundo, desbordándome. ¡Oh sí, música! Cómplice entrañable de solitarios corazones, de seres especiales que no se contentan con la aparente calma de la monotonía. De incurables trasnochadores, de los más madrugadores y hasta de los insomnes, o de quien simplemente se complace en escuchar. Enamorados de la vida, alejados de sórdidas pasiones por un instante fugaz de felicidad ante tu mágica presencia. Apasionados, atribulados, en constante pesar o en la incansable lucha diaria de la supervivencia, desde el simple despertar hasta  la hora del sueño. ¡Ah, la música! Quisiera ofrecerle una canción, unas estrofas, una melodía, que pudieran mostrarle cuánto aprecio mi estadía por sus bellos parajes de ensueño. Ma...

¿Por qué animarse a ser diferente?

¿Por qué animarse a ser diferente? ¿Por qué no quedarnos en la comodidad de lo que hacen todos? ¿Para qué correr el riesgo? Esta y otras preguntas nos pueden ayudar a plantear un tema que no pasa nunca de moda y está más vigente que nunca. Hay mucho dando vueltas por ahí sobre el tema, como es de esperar, pero el sólo hecho de vivir experiencias donde a las claras brilla la ignorancia y el miedo sobre la aceptación hacia lo diferente me da pié para escribir al respecto y contar desde mi experiencia actual mi visión particular. Cada cual es dueño de tener la suya, lo que pretendo no es contar mis experiencias sino que, quien lea esto, se atreva a plantearse seriamente los interrogantes abordados. En mi caso podría extenderme contando un sinnúmeo de experiencias ya desde pequeño en las cuales puede verse una extraña predisposición a ir en contra de la manada y a mantenerme, equivocado o no, en lo que creía mejor por entonces. En vez de ello, prefiero utilizar un hecho que, por se...