Sería muy educativo y mucho más fructífero analizar y diagnosticar previamente el contexto no solo histórico sino particularmente abordarlo desde un estudio histórico de la propaganda y la publicidad, para poder situarlo correctamente como la continuación y evolución de lo que ya venía sucediendo con el marketing en otros medios y cómo se fue moldeando año a año la mentalidad de las masas a partir de diferentes recursos, donde en particular aparecen las redes sociales y sus "algoritmos". Las comillas son porque hay una mentira o verdad muy parcial en el concepto generado alrededor del término algoritmo con respecto a las redes sociales. Hay una intervención humana no declarada que incluso se ha documentado e intentado difundir con poco éxito. Las propias IA siguen siendo manipuladas y son el producto de políticas definidas claramente por las respectivas empresas. No sé trata de algoritmos sino de política e ideología puesta en juego a partir de tecnologías más avanzadas. Hay una evolución de un ámbito como el marketing y todas las disciplinas asociadas (psicología, sociología, política, economía, etc) respecto a la introducción a escala global de las redes sociales y la IA que le permiten avanzar más en la manipulación que ya venía haciendo. No olvidar que el marketing es el arte de manipular para fabricar una necesidad concreta que no existía, donde desde sus orígenes está reñido con la ética. Vivimos de hecho en una etapa donde se ha traspasado nuevamente todo límite ético y no es casualidad que nuevamente lleguemos a los extremos de ver en vivo, como si de un show se tratara, un genocidio. Hay un retroceso en varios ámbitos producto de esta manipulación, por eso es tan importante distinguir el rol protagónico que cumplen estás nuevas tecnologías al respecto en manos de una tecnocracia auto declarada.
Hay mucho para aprender en la Argentina. Lo primero es entender que este gobierno y los liberales caen en planteos lineales, infantiles en su reduccionismo que debemos superar. Que sus dicotomías maniqueístas de buenos y malos, de grietas y conceptos dualistas son falaces. No tiene sentido la dicotomía público/privado sino entender que no es la propiedad lo central sin primero tener claro para hacer qué. La clave de la propiedad colectiva pasa por la responsabilidad sobre qué se hace, cómo se hace y fundamentalmente para qué se hace. Basarse en satisfacer necesidades concretas que hayan sido previamente analizadas críticamente y ordenadas en prioridades, un rol fundamental del Estado y de la ciudadanía que no debe ser delegado en representantes. Cada población, cada región tiene sus particularidades que deben atender sus propios ciudadanos como parte activa del Estado. Se evita así la burocracia, tal como funcionan las uni...
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