En un podcast Diego Ruzzarin menciona que México va a ser uno de los últimos países donde se llevarían a cabo transformaciones profundas ya que su cercanía a EEUU lo condena irremediablemente a ser su apéndice. Lo que en realidad falta considerar son las condiciones materiales de EEUU para poder recién allí evaluar las tendencias.
En realidad puede darse al revés. Una posibilidad es que el cambio profundo se vaya dando desde el propio Estados Unidos y México pase a ser punta de lanza hacia el resto de países, los cuales podrían estar manejados o controlados por las élites billonarias.
La clave está en la soberanía y Argentina es la prueba irrefutable: sin ella vuelves a ser un apéndice, un país fallido, una dependencia de la élite. Ojo, es importante distinguir entre la élite capitalista y los Estados Unidos, aunque hoy sean sus dueños porque ahí va a estar el cambio. En cuanto los yanquis recuperen su nacionalismo soberanista y le tuerzan la mano a esta élite, se van a ir a joder a nuestros países dominados para desde allí combatir.
Hoy esto hasta parece un disparate pero la situación en EEUU es insostenible y no tienen otra opción si quieren seguir existiendo. La otra opción es la ruptura de la Unión, los billonarios yanquis lo llevan a la desintegración pues así se volvería más fácil de manejar. Divide y reinarás.
Entonces, las dos tendencias estadounidenses son, como hace 170 años, entre los secesionistas (hoy la élite billonaria) y los unionistas (el resto) y seguir apoyando un modelo económico capitalista liberal favorece a esas élites perjudicando al resto.
Zohran Mamdani es el experimento socialdemócrata (nada menos que en New York) para torcer el rumbo de la nación antes de la inevitable ruptura, habrá que ver si llega demasiado tarde o si llega para establecer las bases de un New Deal, como aquel que lo salvó de la quiebra del 1929.
China es el ejemplo a seguir porque más allá de las características chinas, hay grandes coincidencias en cuanto a la forma de gobernar desde un Estado fuerte. El Estado Federal es el organismo gubernamental más poderoso del planeta aún y solamente el Estado Chino lo supera como organización. No es casualidad, detrás de la propaganda liberal (para el resto de países) se esconde todavía uno de los Estados más grandes y poderosos del planeta.
El sueño húmedo de todo billonario es adueñarse del Estado, destruirlo o al menos debilitarlo. Después de todo, es su principal enemigo, aunque todavía aparezcan como aliados en este capitalismo liberal.
El fracaso neoliberal le abre la puerta a una política de Estado fuerte que recupere las condiciones de vida mínimas que ya perdió la gran parte de la población y que a nivel macroeconómico sanee la diezmada economía por las burradas de Donald Trump.
En política exterior se va a enfocar en acuerdos y no en la guerra que le viene dando una paliza tras de otra. Cortarle el chorro a Israel va a ser el principal desafío pero ya es una meta. EEUU si sigue bancando a Israel colapsa, está obligado a cortarle la financiación para poder recuperarse. Si traba relaciones comerciales con China y los BRICS logrará enderezar la nave; si sigue apostando a la confrontación es una derrota segura y lo saben.
Por todo esto, el principal enemigo de EEUU (y la inmensa mayoría del mundo) está dentro de EEUU y es su propia élite billonaria.
No considerar estas tendencias internas irreconciliables nos lleva a fracasar como país. No se trata de juntarte con Peter Thiel, principal ideólogo de estas élites, sino de tender lazos de solidaridad con los pueblos y esto obviamente incluye al pueblo de Estados Unidos. El alma de los pueblos, como bien entendió China, es la clase trabajadora, no la clase capitalista.
Hoy todas las clases capitalistas del mundo están subordinadas a las élites billonarias. Por eso, para defender al pueblo y al país hay que defender a la clase trabajadora contra la clase capitalista. Esta es la lección dolorosa que aún no aprendemos en Argentina y gran parte de América. No hay conciliación de clases posible en esta realidad actual, es entregarse servido en bandeja. Entonces, no se trata de especular con una guerra civil. Los Milei, Bullrich, Macri, así como los Jaldo, Pullaro, Llaryora, etcétera lo entendieron a la perfección y nos sacaron 10 años de ventaja. Juegan para una Argentina para pocos, con algunas variantes pseudo progresistas dónde te tiran unas migajas en vez de darte la libertad de morir de hambre.
La alternativa posible es mediante un Estado fuerte gobernador por y para la clase trabajadora. Para los peronistas nostálgicos, no es totalmente distinto a su ideal pero sin Perón. La clave es empoderar a la clase trabajadora para que sea protagonista, no someterla como ovejas tras un líder carismático que luego se puede quitar del medio. Esto es lo que se llama la Hydra de la revolución, que no dependas de un líder sino de la organización del propio pueblo. Es eso o seguir eternamente sometidos y malviviendo la gran parte de la población.
Entonces, no hay pueblos que se beneficien del sometimiento de otros pueblos sino élites parásitas viviendo a nuestra costa. La solidaridad de los pueblos es lo que nos puede salvar y también retomar el camino de la humanidad para salir de esta época distópica.
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