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Tácticas y rasgos fascistas. La deformación y prostitución de valores

 Una de las estrategias corporativas más fascistas es la deformación de los valores tradicionales del liberalismo hasta llevarlos a extremos de prostituirlos para su utilización como promoción del capitalismo. 

Las corrientes liberales del siglo XVIII que engendraron la Revolución Francesa inspiraron a numerosos intelectuales e ideólogos posteriores generando una dialéctica entre los valores tradicionales judeo-cristianos y los valores propuestos por las distintas corrientes de librepensadores. Hoy debemos llamarlos librepensadores justamente por la deformación del concepto de libertad, la cual en el liberalismo hace referencia a la libertad de pensamiento, la libertad de consciencia, a una libertad para poder vivir de acuerdo a nuestra propia visión del mundo frente a la clásica propuesta de las religiones que te dicen cómo pensar, cómo sentir y cómo vivir.

También a partir del liberalismo va a resurgir otra idea de libertad, ya anhelada por las sublevaciones campesinas en la Edad Media, la libertad económica. Lo interesante es que esas propuestas liberales planteaban la posibilidad de que cada quien pueda quedarse con lo producido aprovechando las tierras comunitarias, e incluso en el Sacro Imperio Romano-Germánico un pastor propusiera una reforma radicalizada que sintetizaba en la frase "Omnia sunt Communia" (Todo es de Todos) pero que más adelante en el Imperio Británico se subvirtiera (diera vuelta patas arriba) privatizando las tierras comunales y obligando a los antiguos sirvientes a trabajarlas para el patrón con penas durísimas para quienes no lo hacían. 

El capitalismo hacía su debut destruyendo tanto lo comunitario (tierras comunales que todos podían trabajar) como quitando libertad a los campesinos de trabajar en ellas obligándolos a trabajar para los ahora dueños de esas tierras bajo amenaza de cárcel o incluso la pena de muerte por reincidiencia. 

Como podemos ver, el capitalismo desde sus orígenes es en extremo violento y atenta contra los que hoy consideramos derechos humanos para generar una desigualdad que permitirá acumular riqueza a los nuevos propietarios de esas tierras a costa de los antiguos campesinos ahora explotados. 

El posterior desarrollo industrial se basó en esta relación de explotación generando más desigualdades y dividiendo así a la sociedad en los explotados asalariados por un lado y las distintas variantes de burgueses por otro. El capitalismo le dió la libertad de explotar a la burguesía, con lo cual surgió una nueva idea de libertad, más específica y contraria a la idea liberal original. 

Por lo tanto, desde sus orígenes el capitalismo es claramente antiliberal en el sentido original del término, pero desde que se concibe la idea de "libertad de mercado", ese eufemismo para referirse a la libertad para explotar a los trabajadores, se comienza a denominar liberales a esta corriente, desplazando así al valor original de libertad.

Esto permite engendrar ideas tales como un régimen autoritario que se autodenomine liberal simplemente por defender el libre mercado, como de hecho ocurrió con las dictaduras que asolaron latinoamérica la segunda mitad del siglo pasado.

Por eso no debería sorprendernos que aparezcan personajes defendiendo "la libertad" a los palos y restringiendo derechos. Son autoritarios, con rasgos fascistas, pero se autodenominan "liberales" o ahora también "libertarios". Pero son cualquier cosa menos defensores de la libertad. De hecho, luchan contra nuestras libertades, las que defiende el verdadero liberalismo, la libertad de consciencia, de pensamiento, de elegir cómo vivir nuestras vidas. 

Un verdadero liberal no puede encumbrarse cómo líder autoritario y autopercibirse como un semidiós. 

Un verdadero liberal no busca decirte en qué creencias debes basarte, ni cómo debes pensar, ni mucho menos cómo debes vivir. 

Un verdadero liberal busca que pienses por tí mismx, qué decidas por tí mismx y que te hagas cargo de ello.

Lo mismo sucede con otros valores como el de empresa o emprender, que el mismo diccionario de la Real Academia Española aún conserva su noción original: acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo. Este es un valor muy importante en nuestras vidas y por eso reivindico el espíritu emprendedor bajo este significado. 

Ahora el capitalismo lo prostituyó redujéndolo a la búsqueda de una ganancia, un lucro. Según, el propio capitalismo, no importa ni la decisión ni el esfuerzo, sino que obtenga una ganancia. O sea, los narcos son empresarios, emprendedores, pero un bombero voluntario no. Esa fatalidad, que le achacamos a los sectores más golpeados y vulnerables tratándolos de vagos, proviene del propio capitalismo. 

Al extraer su carácter comunitario, el capitalismo nos reduce a una mínima expresión que debe (auto)exprimirse al máximo para extraer su potencial y que es totalmente responsable de su destino. Traslada todo el peso a cada uno de nosotros precisamente para que nos autoexplotemos en función de obtener nuestros objetivos, y en el camino explotemos a los demás. Es la forma de validar un sistema que carece de otro valor fundamental en cualquier comunidad, la ética, que se ve reducida a la simple moral que maneje cada cual con sus creencias, como si solamente las religiones puediesen sostener los valores. 

El liberalismo da por tierra precisamente ese conservadurismo moralista  y propone una ética no solo desde el individuo sino de las relaciones más simples, no idealizadas sino basadas en este mundo material. Allí nace el concepto de materialismo, que hoy también suele deformarse y malinterpretarse como pensar solamente en dinero o bienes materiales.

No es nueva la crítica al capitalismo acerca de cómo va destruyendo lo comunitario: el propio Karl Marx ya se refería a las sociedades capitalistas como "comunidades aparentes". El capitalismo expresa así una comunidad aparente ya que la libertad individual de unos pocos va siempre acompañada de una falta masiva de libertad. En una comunidad aparente, la libertad individual es siempre un privilegio. 

Entender la asociación como condición de posibilidad de la libertad individual implica, más bien, subrayar el hecho de que recién una robusta forma de mutua complementariedad hace posible la formación misma de una voluntad que puede entenderse como genuinamente libre. Por eso el auténtico liberalismo se orienta a lo comunitario y no a lo individualista, como nos vienen pretendiendo hacer creer estos falsos liberales. 

 

Fuentes y posibles referencias:

¿Qué fue el movimiento de la Ilustración? Psicología y mente, Izzat Haykal, 2018.

https://psicologiaymente.com/cultura/que-fue-la-ilustracion

¿COMUNISTAS EN EL 1500? LA GUERRA DE LOS CAMPESINOS - La Mayor Revuelta Campesina de Europa, Historia para Millenials, Pablo Borda, 2023. https://www.youtube.com/watch?v=P_E0EuRU0Ps
PSICOPOLÍTICA y el control mental del NEOLIBERALISMO | Byung-Chul Han, Café Kyoto, Juan Felipe Salguero, 2022. https://www.youtube.com/watch?v=nAnzPzGIW-A

Una “asociación de individuos libres”. Marx y el problema de la libertad. Revista de Humanidades, núm. 42, pp. 343-366, 2020.  

https://www.redalyc.org/journal/3212/321265117013/html/


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